LA IGLESIA EN BIESCAS

Iglesia del SalvadorEn un principio, la Iglesia en Biescas se organizó en torno a tres núcleos, coincidentes con los tres barrios clásicos de la villa, a saber: La Peña, el Barrio Bajo y el Barrio de San Pedro.

El Barrio de La Peña contaba con una iglesia dedicada a San Torcuato (vulgo “San Turcaz”), uno de los Siete Varones Apostólicos, discípulo del apóstol Santiago, seguramente atendida por una pequeña comunidad monástica. La iglesia de San Torcuato estaba en el solar de la actual de El Salvador. En 1619 aún había una pequeña ermita o capilla dedicada al Varón.

El Barrio Bajo tenía una iglesia dedicada a San Esteban, el Protomártir, templo ubicado en la parte baja de la actual Calle Doctor Fleming, junto a la Plaza Albéitar, del cual no quedan restos, pero sí vestigios al aparecer huesos y algunos sillares sueltos en el transcurso de diversas obras, tanto públicas como particulares.

Consta que el Barrio de San Pedro contaba con una iglesia dedicada al Príncipe de los Apóstoles, seguramente en el solar de la actual, pero de la cual no se conserva vestigio alguno.

Ya algo avanzada la Edad Media, hablamos de finales del siglo XII y principios del XIII, la Iglesia en la Villa de Biescas se organizó en dos parroquias, jurídicamente independientes hasta el día de hoy, coincidentes con las orillas hidrográficas.

Así, la izquierda hidrográfica del Gállego conformó y conforma la Parroquia de El Salvador, con los siguientes templos y capillas, antiguos y construidos posteriormente:
• Iglesia Parroquial de El Salvador
• Iglesia de San Esteban (hasta su desaparición, no sabemos cuándo)
• Ermita de Santa Elena
• Zoque de Santa Elena, en la derecha hidrográfica, pero en relación directa con la ermita.
• Zoque de Santa Engracia (posterior a la desaparición del pueblo homónimo)
• Zoque de San Cristóbal.

La derecha hidrográfica, conformó y conforma la Parroquia de San Pedro, con los siguientes templos y capillas, antiguos y construidos posteriormente:
• Iglesia Parroquial de San Pedro Apóstol
• Anejo de San Úrbez, en Yosa de Sobremonte
• Ermita de la Virgen de la Collada
• Consta la existencia, además de las ermitas de San Juan, San Jaime, San Martín y San Mamés, las tres últimas ya arruinadas en 1619
• Zoque de san Antonio

En este capítulo nos vamos a dedicar de ambas iglesias parroquiales, de la ermita de la Virgen de la Collada y de los cuatro zoques. La ermita de Santa Elena, dada su importancia estratégica, artística, cultual y cultural, merece un capítulo aparte. De la vieja iglesia de San Esteban escasamente conocemos más que el nombre y la ubicación. El anejo de Yosa de Sobremonte, aunque jurídicamente pertenezca a la parroquia de San Pedro, sin embargo cae fuera del ámbito de este trabajo.

1.- PARROQUIA DE EL SALVADOR

1.1.-Iglesia parroquial de El Salvador

Por definición, se trata de un edificio de origen y estructura románica, levantado en torno al año 1200, modificado durante el siglo XVI y reconstruido tras la Guerra Civil Española.

El edificio románico constaba de tres naves, una central y dos laterales, éstas con capillas. La cabecera de la nave central constaba y consta de ábside semicircular y presbiterio. En la cabecera de la nave del evangelio se disponía una torre fortificada, en la cual posiblemente estuviera el campanario. Ignoramos cómo sería la cabecera de la nave de la epístola, si hubo ábside semicircular o si dispondría de testero recto. Las naves laterales estaban separadas de la central por arcos de medio punto apuntados que apeaban sobre pilares. La nave central cubriría con estructura de madera, no con bóveda pétrea. Era al menos un metro más alta que la actual. Las capillas de las naves laterales cubrirían individualmente con bóvedas de medio cañón y alguna de arista. El acceso era occidental, por la plaza, creemos que no existía la actual puerta meridional.

No estamos de acuerdo con la existencia de un hipotético arco de herradura en la zona de la actual lonja meridional, como se ha dicho en algunas publicaciones, basándose en fotografías antiguas. Creemos que dicha forma se debe a un efecto óptico propiciado por el juego de luces y sombras

Para hacer esta descripción de la iglesia románica nos hemos basado en los siguientes restos:
• Ábside y presbiterio románicos, visibles en la actualidad, tanto desde fuera como desde el interior del templo.
• Torre fortificada, bastante alterada pero visible al exterior entre el ábside y el garaje. La planta baja se utiliza como sacristía.
• El muro norte, correspondiente a la nave del evangelio, puede verse íntegramente en el interior del garaje.
• Los demás elementos románicos que indicamos en la planta están camuflados en la obra actual, pero pueden verse sus restos en la cámara sita entre las bóvedas y el tejado. Se trata de restos de muros, arranques de antiguas bóvedas, sillares sueltos y canetes.
• Los arcos de medio punto apuntados, (propios de finales del románico y principios del gótico) camuflados en el interior, pueden verse perfectamente en la cámara sita entre las bóvedas y el tejado.

Dada la posición de la torre, suponiendo que estuviese en ella el campanario, podemos deducir que en origen esta iglesia únicamente atendería las necesidades espirituales de los feligreses de La Peña, disponiendo los habitantes del Barrio Bajo de otro templo parroquial, seguramente la documentada iglesia de San Esteban.

En el siglo XVI la situación humana y religiosa de esta margen hidrográfica de Biescas habría cambiado. La iglesia de El Salvador atendía ya tanto a los feligreses de La Peña como a los del Barrio Bajo. Las capillas de la nave de la epístola sufrieron una profunda transformación. Podemos ver un par de ellas en la actualidad, una de ellas cubre con bóveda de cañón y la otra con bóveda estrellada. Había otra capilla donde hoy están las escaleras del coro. Si no estaba abierta ya, entonces es cuando abrieron la actual puerta meridional, para facilitar el acceso a los feligreses del Barrio Bajo. La torre pasó a estar en su actual emplazamiento, de esta forma las campanas se oirían tanto desde La Peña como desde el Barrio Bajo. La iglesia se pintó al gusto de la época, o sea con tonos grises y marcando con líneas blancas, a soga y tizón, hipotéticos sillares. Todavía quedan algunos restos de policromía en la cámara sita sobre las bóvedas.

Tras la Guerra Civil y la destrucción generalizada, con la intervención de Regiones Devastadas, la iglesia adquirió el aspecto actual, levemente modificado con posterioridad tras algunas restauraciones.

1.1.- Zoque de Santa Elena

Planta cuadrangular y volumen cúbico. Cubre a cuatro vertientes con tejado de pizarra. Construido con mampostería, la cual está a la vista rejuntada con cemento.
Al interior, cubre con bóveda de medio cañón de tosca. Hay dos banqueros de piedra en los muros norte y sur. El suelo es de losa.
La hornacina está protegida por una reja de forja y un cristal. En su interior hay una imagen de Santa Elena, de escayola y pintada artesanalmente, de unos 85 cm. De altura. El cepillo de las limosnas está inutilizado o condenado.
Al estar construido junto a la carretera de Zaragoza, en la orilla derecha del Gállego, en este zoque se reunían y concentraban los romeros y cruceros que acudían al santuario provenientes del Valle de Tena. Los que venían de Tierra de Biescas lo hacían en otro sitio.
Su estado de conservación es excelente. Siempre hay flores frescas y velas encendidas, signo inequívoco de la devoción profesada a la santa en el país y de la vitalidad del lugar.

1.3.- Zoque de Santa Engracia.

Se encuentra a unos 25 metros del Dolmen de Santa Elena. En la Guerra Civil fue destruido y posteriormente sus piedras fueron expoliadas para fines particulares. No obstante quedaron los suficientes restos como para hacerse una idea exacta de cómo era y poder dibujar la planta. En fechas recientes ha sido objeto de alguna intervención arqueológica. De su interior se extrajeron unas monedas, de poco valor dinerario, las más antiguas del siglo XVIII, que se conservan el al Ayuntamiento de Biescas.
Para el suelo se utilizó una losa arenisca de 155x55x20 cm. de indudable origen megalítico, al menos es del mismo material del dolmen vecino. Si se hiciera una prospección seria, cortando todos los bojes y espinos de los alrededores, en un radio de 200 metros a partir del dolmen, es seguro que saldrían a la luz más megalitos que los restos conocidos y divulgados hasta el presente. La piedra que sería la base de la hornacina de la santa es un voluminoso bloque granítico, indudablemente arrastrado por los glaciares tensinos, en el que puede verse perfectamente el hueco del cepillo limosnero.
Este zoque servía para concentrarse, o al menos como punto de referencia, para los romeros que acudían a Santa Elena provenientes de Biescas o de los pueblos de su Tierra, sobre todo los situados en la orilla izquierda del Gállego.
En 2007 la Asociación Cultural ERATA comenzó su restauración desde los cimientos y restos visibles. Una vez terminada la misma tendrá un aspecto similar al vecino zoque de Santa Elena.

1.4.- Zoque de San Cristóbal.

Situado en el camino viejo de Orós, a unos 1600 metros de Biescas. Su misión está en relación con los viajeros que transitaban por este camino.
Sabemos que hasta hace siete u ocho décadas había permanentemente una lámpara ardiendo que, además de para honrar al santo, servía para orientar a los viandantes, sobre todo durante las noches de invierno.
Es de planta cuadrangular, pero con el muro de poniente en forma absidial, pero muy rebajada. Cubre a dos aguas con tejado de cemento. Construido con mampostería, generalmente rejuntada. Al interior cubre con bóveda de medio cañón de tosca. Hay un banquero corrido a lo largo de los tres muros. El suelo es de losa.
La hornacina está protegida por una reja de forja y un cristal. El cepillo limosnero está reventado. Hubo cuatro imágenes populares, todas ellas en mal estado y mutiladas:
• San Cristóbal, de escayola al uso, de unos 40 cm. de altura.
• San Antón, de escayola al uso, de unos 40 cm. de altura.
• Santa Bárbara, de escayola al uso, de unos 45 cm. de altura.
• Virgen del Pilar, corriente, de 15 cm de altura.

A raíz de la reparación del Zoque de San Antonio y del inicio de los trabajos en el de Santa Engracia, a principios de 2008, se decidió intervenir en este zoque, pues aunque se encontraba en un estado más o menos aceptable, sin embargo era notoriamente mejorable. Su estado de abandono se debía a la lejanía del lugar con respecto a las poblaciones y, sobre todo, a las rutas ordinarias de tránsito o de peregrinación.
Se procedió a la retirada de las viajes imágenes mutiladas, sustituyéndolas por una única nueva de San Cristóbal. Junto a ella se colocó un marco con una oración y se cerró la hornacina con un vidrio.

2.- PARROQUIA DE SAN PEDRO

2. 1.-Iglesia parroquial de San Pedro Apóstol.

SanPedroParece indiscutible la existencia de una iglesia de origen románico en el solar de la actual, dedicada al Príncipe de los Apóstoles. El único problema es que no queda resto alguno de la misma.

La iglesia actual debió levantarse durante el siglo XIX, para dar capacidad suficiente a la feligresía de esta parroquia de Biescas, puesto que el aforo del templo anterior debía demostrarse insuficiente.

Entre la primitiva iglesia medieval y la monumental obra que hoy tenemos a la vista hubo otra, de la cual conservamos algunos restos, extraordinariamente ocultos en la fábrica actual, pero suficientes como para hacernos una idea global sobre ella. Se trataría de un templo levantado en el siglo XVI, a la par que la Torraza de Acín y relacionado íntimamente con los dueños de esta casa. En una inscripción conservada en un arco se lee “AMBROSIO ACIN. AÑO 1586”. La iglesia, más pequeña que la actual, tenía una estructura similar: cabecera, nave central, capillas laterales y torre meridional. Sin embargo, el templo estaría orientado de norte a sur, no de este a oeste como sería lo marcado por la liturgia. Dicho dislate, aun no siendo lo habitual en iglesias anteriores al siglo XVIII, no obstante está contemplado para los casos en los que es imposible cumplir lo prescrito. Hay más casos a vista de todos: La Seo de Zaragoza, Tramacastilla de Tena, El Puerto de Santa Oros, etc. La cabecera del templo, con testero recto, puede verse en la actual capilla bautismal o de San Pedro. Junto a ella aún puede verse la sacristía. Debajo de ella había y hay una pseudo-cripta, a modo de osario. Había una nave central y otras dos laterales, con tres capillas cada una. No sabemos cómo resolvieron la separación entre las naves, si con pilares o columnas o con muros entre las capillas. La cabecera cubría con bóveda de cañón, la nave central con bóveda de nervios. Las paredes estaban policromadas al gusto de la época, o sea marcando hipotéticos sillares a soga y tizón. El acceso sería por el sur, protegido sin duda por una potente lonja. La torre-campanario estaría en un emplazamiento similar al actual, prácticamente sobre sus cimientos, pues el sonido de las campanas ha de proyectarse en dirección a las casas de la población.

Para redactar esta descripción de la iglesia antigua nos hemos basado en los siguientes restos:
• Conservación íntegra de la capilla bautismal o de San Pedro, cabecera del viejo templo.
• Inscripción “AMBROSIO ACIN. AÑO 1568” en el arcosolio de dicha capilla.
• Conservación íntegra de la pseudo-cripta u osario, en el subsuelo de dicha capilla.
• Conservación íntegra de la antigua sacristía.
• Muros, volúmenes y tejados conservados en la actual cara norte del templo.
• Conservación de parte de la planta del templo primitivo en la estructura de la planta del templo actual.
• Restos de nervaduras de tosca, de las antiguas bóvedas estrelladas, conservados en la actual lonja y amontonados en el interior de la pseudo-cripta
• Restos de policromía en algunas de las anteriores nervaduras.

Cuando se levantó la iglesia tal como hoy la conocemos, se respetó la estructura de la antigua, en cuanto al número de capillas y ubicación de la torre. La orientación, no obstante lo dicho, sufrió un giro de noventa grados, adaptándose a los usos tradicionales, es decir, este-oeste. La capacidad del templo, aumentó sustancialmente, así como su monumentalidad. Destacamos que, seguramente por exigencias del terreno, la cabecera no es simétrica ni perpendicular con respecto a la nave experimentando una ligera desviación hacia el SE que no pasa desapercibida a la vista.

Tras la Guerra Civil y la destrucción generalizada, con la intervención de Regiones Devastadas, la iglesia adquirió el aspecto actual, levemente modificado con posterioridad, tras la última restauración, a comienzos del presente siglo.

2.2.- Ermita de la Virgen de la Collada

La ermita de Nuestra Señora de la Collada, o mejor dicho, sus ruinas, se encuentran en el barrio de San Pedro de la Villa de Biescas, a pocos metros del Zoque de San Antonio, junto al antiguo camino de Yosa de Sobremonte.

Si hacemos caso a las referencias de FACI (“Aragón, Reyno de Christo y dote de María Santissima”. Zaragoza, 1739. Imágenes antiguas y milagrosas, p. 490.), debió haber un primitivo edificio medieval –quizás levantado a finales del siglo XI- del cual no quedan restos:
“Esta y otras Iglesias fundadas en nuestras Montañas, se cree, son de aquellas, que los Cavalleros erigieron dentro de los límites de sus propios heredamientos (como escribe D. Juan Briz Martínez) y tenían muchos Privilegios; de las cuales (dize el mismo Autor) unas están ya destruidas; otras se conservan, y todas hazen un número tan excesivo, que pone admiración. Llamolas el Rey Don Pedro I de Aragón Capillas de sus Soldados, y no eran Parroquiales; pero son siempre dignas de grata memoria”.

La actual fábrica debe provenir de los siglos XVI-XVII, correspondiendo básicamente a un edificio de planta rectangular, de nave única, orientada litúrgicamente, con unas dimensiones de unos 17´5 x 7 m.

Según reza en la portada, el templo “se reedificó en 1875”. En dicha obra se construyó la sacristía occidental, se levantó la altura de la nave y, nos dice LEANTE, “se cambió el altar de la Virgen, con el fin de facilitar el acceso de los fieles, colocándolo al lado opuesto de la nave, o sea de frente al oriente, en cuya nueva posición la Santisima Virgen está mirando a la Villa”.

A resultas de la Guerra Civil el templo se arruinó. En los años 40 del siglo XX hubo algún intento de restauración, pero sin llegar a cuajar.

Del edificio quedan en pie los muros, se conserva intacta la portalada –de fina cantería, con la inscripción citada líneas arriba- un limosnero de piedra con la leyenda litánica “Mater Amabilis” y en los mampuestos del muro Sur puede verse un crismón popular, colocado de forma invertida. Cubría con estructura de madera y teja árabe. El suelo, dicen, era de tarima, colocada sobre una plancha de mortero de cal. Por ahora ignoramos qué tipo de suelo habría en origen.

Sobre la imagen de la Virgen, los datos más completos, a pesar de las lagunas, los ofrece LEANTE (“Culto de maría en la diócesis de Jaca”. Lérida, 1889. pág. 122.) : “La Sagrada Imagen es tallada en madera y mide noventa centímetros de altura, incluyendo al corona; está en pie y tiene al Niño Jesús en su brazo izquierdo. El mérito de la escultura está en armonía con la época a que corresponde”

El mismo autor nos habla también del retablo: “Las estatuas de Santa Elena y San Roque, adornan los costados del altar, y en la parte superior del retablo está representada en relieve la trágica escena del Calvario”.

Esta ermita es quien marcaba, tiempos atrás, los actos religiosos de las fiestas de Biescas, muy diferentes a las actuales. Véase si no. En palabras de LEANTE:

“Los días quince y diez y seis de agosto de cada año, son los señalados para celebrar las fiestas principales del Santuario. En dicho primer día, que la Iglesia celebra la festividad de la Asunción de la Santísima Virgen, suben en procesión los feligreses de San Pedro con su Párroco y se celebra allí una misa solemne, a la que el pueblo asiste con gran fervor y recogimiento. Por la tarde se cantan vísperas y se reza el Santo Rosario, con lo que se da por terminada la fiesta.
Al día siguiente toca, según costrumbre, hacer la función a la parroquia del Salvador, y formando los fieles en devota procesión y precedidos por el clero parroquial, se dirigen a la ermita. Al entrar en la jurisdicción espiritual de la parroquia de San Pedro, el clero de ésta recibe la procesión, e incorporándose todos los fieles en una sola romería, suben hasta el Santuario, donde se celebra una solemne misa, siendo pequeño el recinto del templo parroquial para contener la multitud de los fieles devotos que asisten al devoto acto, y se ven precisados, muchas veces a permanecer en el atrio y la explanada, uniendo sus plegarias a las de los que tuvieron la dicha de penetrar en el templo. Terminada la fiesta salen las dos feligresías en la misma forma de procesión, y al llegar a la entrada de puente, cada una se dirige a su respectiva parroquia.

Por este mismo autor, sabemos que en las fiestas de primera clase, partiendo de la Iglesia Principal de San Pedro, rezaban el Rosario de la Aurora, para acabar en nuestra ermita. Y que en 1885, con ocasión de una epidemia de cólera, la Villa de Biescas hizo una novena ante las imágenes de Nuestra Señora de la Collada y de San Roque, sin que falleciese ningún vecino de la parroquia, continuando su celebración en acción de gracias durante los años sucesivos.

Por fuentes orales sabemos que, antes de su destrucción, se colocaba allí, frente a la puerta, el Monumento Eucarístico, durante los días de la Semana Santa. También nos han dicho que el templo, durante el resto del año, servía para guardar los pasos de la Semana Santa del barrio de San Pedro. Y las que entonces eran niñas recuerdan las tardes del Mes de Mayo, cuando iban a ofrecer y a recitar las Flores a María en el Mes de las Flores.

FACI nos habla que desde tiempo inmemorial hay fundada en esta ermita una Cofradía, que celebraba su fiesta el 8 de septiembre, con motivo de la Natividad de María, con especial solemnidad. No sabemos nada de dicha cofradía, sólo de la Hermandad de Cantores de San Pedro y de la Sociedad de San Julián; que, aunque tenían su sede en la Parroquia de San Pedro, sin embargo, poco o nada se rozaban con la ermita de que nos ocupamos.

2.3.- Zoque de San Antonio.

Situado en el casco urbano de Biescas, en el barrio de San Pedro, en la actual avenida de Zaragoza, al comienzo del antiguo camino de Yosa de Sobremonte. Su misión estaba en relación con los viajeros que iban y venían de este valle colateral.
Es el más pequeño de los zoques y con diferencia del resto. Su planta es cuadrangular y su volumen prismático. Cubre a cuatro aguas con un tejadito de pizarra rematado en una cruz de forja y basado en un sencillo alerado. Construido con mampostería, sólo está revocada la fachada principal, el resto simplemente rejuntada con cemento. Al interior cubre con bóveda de medio cañón. Hay dos banqueros en los muros norte y sur respectivamente. El suelo es de mosaico. La hornacina está protegida por un marco de madera y un cristal. Hay instalación eléctrica. Contiene una imagen de San Antonio de Padua, de escayola al uso, de unos 45 cm. de altura.
Durante las fiestas patronales de 2007, tristemente célebres por los excesos derivados de la actividad nocturna, fue profanado por los vándalos. Se pudo salvar la imagen, se protegió con una reja de forja y se condenó el cepillo limosnero, vigente y en uso hasta la fecha. Desde entonces, las limosnas se depositan en los cepillos situados en ambas parroquias de Biescas.
Su estado de conservación es excelente. Suele haber flores frescas y, a veces, velas. Los fieles depositan habitualmente sus limosnas. Su vitalidad, en gran parte, es debido a su ubicación dentro del casco urbano; tampoco olvidamos la gran devoción popular profesada al santo paduano.