UN CÍRCULO PASIONAL VIRTUOSO

Si etimológicamente el término griego “Theatron” significa “lugar para contemplar”, la evolución de los tiempos ha convertido este arte fundamentalmente en un ejercicio participativo que no empiece para que la contemplación sea una de las más placenteras oportunidades que el ser humano tiene de disfrutar de la belleza, sea esta armónica, sea agitadora, sea transgresora.

En verdad, el teatro es un universo en sí mismo, inabordable e inabarcable. De ahí que cualquier definición, cualquier interpretación, quede corta para exponer toda su dimensión. Es el lenguaje universal, la suma de todas las expresiones, hasta el punto de que la manifestación lorquiana de que es poesía que se sale del libro para hacerse humana incluso no albergue toda su grandeza.

De hecho, la Muestra de Teatro Amateur de Biescas constituye un ejercicio de reflexión, debate, acción, propaganda (sí, como suena), reclutamiento (también como lo leen), interpretación, participación, aplauso y premio en el que desde el origen al “hasta el año que viene” los actores interpretan su papel con entusiasmo y con esa fe que nos permite abrazar los objetivos como consecuencia de la creación y ésta como efecto munífico de la creencia. Los organizadores creyeron y creen, el comité cree y crea; Biescas cree, crea y logra; y, al final de los sumandos, la suma genera un escenario pletórico, una plenitud de los géneros dramáticos, una sala de butacas entusiasmada y una atmósfera mágica, placentera, inexplicable de la que todos respiran con los sorbos de la catarsis que emergen desde la comedia hasta la tragedia, desde cualquier género si, en estos tiempos de irreverencia respecto a los cánones se puede clasificar cada pieza.

Leí hace tiempo, y reencuentro con la ayuda de esa herramienta ora anestesiante (como bien espetaba Umberto Eco en su definición como “la legión de los necios y de los idiotas), ora productiva, ora incomunicante, ora democratizadora que es internet, una frase de la actriz Mary Pickford, que, en el humilde entender de un simple aficionado que añora aquella RTVE del Estudio 1 frente a las porquerías de la multicanalidad televisiva actual, rezuma la síntesis de este arte: “Hacer reír, llorar y reír nuevamente, la gente va al teatro para realizar un ejercicio emocional y no para recibir una prédica”.

Por eso corto aquí este exceso del pensamiento propio, para simplemente desearles a todos ustedes, amigas y amigos del teatro en Biescas, que rían, que lloren y que vuelvan a reír. Por dos motivos: porque es idioma universal de personas inteligentes y porque así lo han planificado quienes han creído, han creado y han logrado este maravilloso programa. Feliz teatro.

Javier García Antón
Director Diario del AltoAragón